Finalmente, el 18 de octubre entró en vigor la decisión del gobierno estadounidense de implantar el 25 % de aranceles a los productos agroalimentarios de ciertos países de la Unión Europea (España, Francia, Alemania y Reino Unido), como penalización por el daño que sufrió la industria aeronáutica americana por las ayudas que la UE daba a la fabricación del Airbus. Esto supone un problema de gran tamaño para el sector productor de estos países que se ha convertido en el ‘pagador’ involuntario de esta cuestión, sin comérselo ni bebérselo.

Dado que se trata de un problema colectivo cuyas consecuencias han sido injustamente derivadas, debería abordarse con prontitud e igualdad en todas las regiones y países afectados, sin embargo, no ha sido así, sino que algunas comunidades como el País Vasco o Andalucía ya han avanzado y anunciado líneas de financiación para los sectores afectados.

Sea como fuere, las administraciones europea, nacional y autonómica deben poner en marcha medidas urgentes destinadas a reducir el impacto sobre el sector agroalimentario afectado. En La Rioja, Estados Unidos supone el tercer mercado exterior para el vino producido en nuestra región, por lo que el sector vitivinícola es, seguramente, el sector más afectado y, por tanto, urge la puesta en marcha de ayudas en la búsqueda de nuevos mercados que permitan compensar la posible caída de ventas en este país.