Con motivo de la visita del comisario de Agricultura, Phil Hogan, el lunes a La Rioja, en la que participó también el ministro de Agricultura, Luis Planas, se avivó el debate de la próxima Reforma de la PAC y, dentro de ella, el de la liberalización del viñedo prevista para 2030. Las intervenciones de ambos dirigentes en las diferentes reuniones, en privado y en público, dejan entrever un atisbo de esperanza cuando afirman que, si se logra el consenso suficiente en el Parlamento Europeo, esta fecha se puede aplazar. De hecho y según nos ha informado, la eurodiputada, Esther Herranz, ha presentado una enmienda en el informe de Reforma de la PAC en este sentido, que aplaza la liberalización hasta el año 2050 y que, al parecer, ha contado con un buen apoyo de los diputados europeos.

Si esta posibilidad existe, que deberá materializarse después de las elecciones al Parlamento Europeo, previstas para el mes de mayo, con los nuevos responsables de la Cámara Legislativa, de la Comisión y del Consejo Europeo, tendríamos que empezar a trabajar en una estrategia conjunta, las comunidades autónomas, lideradas por el Ministerio y apoyarse en las entidades necesarias para conseguir el objetivo (Copa-Cogeca, Arev, Comité de las Regiones…). Ya se consiguió en el año 2013, con el mismo escenario, y se logró retrasar la fecha hasta el 2030, ¿por qué no ahora?