ARAG-ASAJA ha solicitado, a través de  ASAJA Nacional, la modificación de la Orden HAC/485/2019, de 12 de abril, de rebaja de módulos IRPF 2018. La organización ha presentado un informe en el que figuran los municipios y sectores que se han visto afectados por circunstancias excepcionales en La Rioja a lo largo del año 2018, por lo que requieren un tratamiento diferenciado en los índices de rendimiento neto aplicables,  y que no se han tenido en cuenta en la orden actual.

Por un lado, en los cultivos industriales,  además de los cultivos ya recogidos en el Anexo de la normativa: remolacha y patata, para los términos municipales de las comarcas de La Rioja Alta y Sierra Rioja Alta, estarían afectados igualmente el guisante, la zanahoria y la alubia verde. Estos tres cultivos, se han visto afectados por enfermedades criptogámicas, las cuales proliferaron de forma inusual en dicha zona gracias a la repetición de fenómenos tormentosos durante los meses de junio a septiembre de 2018.

En concreto, los episodios de tormentas más importantes en dicha comarca, sin perjuicio de la existencia de otros de menor intensidad, tuvieron lugar en las siguientes fechas: 1 de junio, 8 de junio, 4 de julio, 13 de julio, 15 de julio y 6 de septiembre. Estos fenómenos no solo provocaron la aparición de enfermedades criptogámicas que provocaron ataques virulentos, en muchas ocasiones imposibles de tratar a tiempo por encontrarse el terreno totalmente inundado, sino que además provocaron daños en la planta por viento y granizo, inundaciones, etc, lo que ha originado importantes mermas del rendimiento además de un incremento considerable de los costes de cultivo.

Respecto a las hortalizas y frutales, además de lo recogido en la orden, se reclama el mismo tratamiento a:  

-Alberite y Entrena: Por fenómenos tormentosos en frutales no cítricos, destacando los daños en pera en Entrena.

-Aldeanueva de Ebro, Rincón de Soto y Alfaro: Por fenómenos tormentosos e inundaciones provocadas por el río Ebro, el 13 de abril de 2018, en hortalizas y frutales no cítricos.

-Tricio: Por fenómenos tormentosos provocado sobre todo por la tormenta del día 13 de julio sobre el pimiento.

-Aguilar del Río Alhama: Por un fenómeno tormentoso producido el día 27 de mayo con daños en peral, que produjo pérdidas entre el 40% y el 50% de la cosecha.

Por otro lado, se hace necesario exigir un trato diferenciado para la fruta de hueso, para todos los términos municipales de la Comunidad Autónoma de La Rioja, que viene atravesando su propia crisis  desde el año 2014 como consecuencia de la aplicación del veto ruso a las importaciones europeas, la bajada de precios y abandono de la actividad.

En cuanto al viñedo, los continuos episodios tormentosos registrados durante los meses de primavera y verano, provocaron, además de la consiguiente pérdida de producción directa por daño en el racimo, la aparición del mildiu, oidio y botritis, con las consiguientes importantes mermas, sobre todo provocado por el mildiu, enfermedad para la que además no existe cobertura por el seguro agrario para La Rioja, al contrario de lo que sucede en otras regiones del país. Teniendo más intensidad en los siguientes municipios, todos ellos amparados por la DOCA Rioja:

-La Rioja Alta, destacando dentro de estos últimos a  Villalba de Rioja, Cihuri, Arenzana de Arriba, Arenaza de Abajo, Alesanco, Cárdenas, Badarán, Cañas, Cañillas, Cordovín, Azofra, Nájera, Hormilla, Torrecilla sobre Alesanco, Uruñuela, Tricio, Navarrete, Fuenmayor, Cenicero, Logroño y Medrano, en concreto con las tormentas de los días 4, 6, 7, 8, 13 y 18 de julio, que provocaron tanto daños directos como la aparición virulenta de milidiu.

-La Rioja Media, destacando dentro de esta comarca los daños registrados en los municipios de Murillo de Rio Leza, Ribafrecha y Clavijo, afectados por los fenómenos tomentosos de los días 6,7,8 y 18 de julio;.

– La Rioja Baja, sobre todo en los municipios de Autol, Calahorra, Quel, Aldeanueva de Ebro y Alfaro.

Y por último, otro de los sectores que más se vio afectado el año pasado tanto por los fenómenos meteorológicos adversos como por la crisis de precios es la apicultura, que arrastra una caída de precios en origen en torno al 40% durante los últimos cuatro años.