Los ganaderos de ovino  están padeciendo un problema que se ha vuelto repetitivo en algunos municipios: el envenenamiento de sus animales como consecuencia de la ingesta de pasto previamente tratado con herbicida no señalizado, que unido a la mermada economía como consecuencia de los ajustados precios, supone una grave pérdida de productividad en sus explotaciones.

ARAG, junto con el resto de Organizaciones Agrarias riojanas, trasladó este problema el mes pasado,  a la Dirección General de Agricultura y Ganadería  con el objetivo de que actuase con  celeridad para atajar cuanto este problema y lograr que  la convivencia entre agricultores y ganaderos.   Solicitaron  a la Consejería que enviase  una carta informativa a los agricultores de todos los municipios donde existe una coexistencia de explotaciones agrícolas y ganaderas  de la legislación aplicable para el correcto uso de herbicidas, así como de las graves consecuencias que puede acarrear su incumplimiento, transmitiéndole   los municipios en los que se detectan envenenamientos de ganado  y las fechas en las que suceden (finales de invierno, principio de la primavera).

Asimismo, ARAG ha vuelto a solicitar, dadas las quejas que están llegando,  que informe a todos los organismos encargados del mantenimiento de las infraestructuras de carácter público  no agrarias y colindantes a zonas de tránsito obligatorio de ganado, como pueden ser caminos lindantes, arcenes de carreteras o taludes de ferrocarril, que señalicen cuando se realicen tratamientos de herbicidas con el objeto de que el ganadero evite el tránsito del ganado durante los días siguientes a dicho tratamiento o que tome medidas para que éste no se acerque a la superficie tratada.

La organización considera que en este asunto es de vital importancia la concienciación y conocimiento de las consecuencias que acarrea el uso de herbicidas en zonas pastables, tanto por parte de los agricultores como de los organismos públicos. Siguiendo la normativa y actuando con juicio se evitarían la muerte de muchas cabezas de ganado y por consiguiente la importante pérdida económica que esto supone para el ganadero.