ARAG-ASAJA considera que las propuestas para la reforma de la Política Agraria Comunitaria sigue sin mejorar las condiciones de los agricultores riojanos

La Comisión Europea presentó el pasado viernes sus nuevas propuestas legislativas que servirán como base para la próxima Política Agraria Comunitaria para el periodo 2021-2027. Dichas medidas han sido recibidas con escepticismo por el sector agrario riojano porque, tal y como expone Igor Fonseca, no vienen a solucionar los problemas y dificultades a los que los agricultores se enfrentan en la actualidad.

En primer lugar, el secretario técnico de ARAG-ASAJA considera esencial que se defina cuál va ser el presupuesto real de la nueva PAC. «Se oyen muchas cosas, pero todavía no conocemos con exactitud la cuantía de los recortes», apunta. «Y hace ya más de un mes que la Comisión Europea presentó su propuesta de marco financiero», añade. Ante esta situación, Fonseca realiza un llamamiento. «Pediría al futuro nuevo Ministerio de Agricultura que exponga cuáles son las consecuencias reales de esa rebaja y que trate de encontrar alianzas con otros países de la Unión Europea en la búsqueda de una PAC más fuerte», cuenta. «De igual manera, nos gustaría que se sentaran a hablar con el sector sobre políticas agrarias y no sólo para repartir el sobre entre las diferentes comunidades autónomas», remata.

Aparte de las dudas sobre el presupuesto, las propuestas presentan otros puntos negros. «Siempre se ha dicho que el objetivo es buscar una simplificación de la Política Agraria Comunitaria, pero creo que se va a conseguir todo lo contrario, es decir, complicarla mucho más», se lamenta el secretario técnico de la organización agraria, quien también avisa del riesgo de que se pierda el carácter nacional de esta política.

Por otro lado, Fonseca avisa de que también se relega a un segundo plano el aspecto profesional de la PAC. «Se pierde el objetivo primordial del sector agrario, que no es otro que el de proporcionar a la sociedad alimentos saludables y seguros, así como garantizar la renta de los agricultores», considera. «Ahora se hace mucho más hincapié en la parte ‘verde’ de la política, ante la que, en ningún momento, nos oponemos desde el sector», recalca Fonseca. «Pero lo que no puede ser es que se vaya en contra de la rentabilidad de los agricultores y ganaderos», apuntilla.

De esta forma, Fonseca considera que los trabajadores del sector agrario español siguen compitiendo en inferioridad de condiciones «sociales y productivas» ante países terceros. Para evitarlo, el secretario técnico de ARAG-ASAJA cree necesario que los costes derivados de la aplicación de las medidas medioambientales sean retribuidos de alguna manera a los propios agricultores.

También se observa que la Comisión Europea mantiene su intención determinar con todos los mecanismos de regulación de mercados. «Pero de esa manera no se acuerda de todo lo que tiene que ver con el potencial de producción vitícola», se lamenta. «Cuando sería muy positivo aprovechar esta oportunidad para mantener el estatus actual más allá del 2030», apostilla Fonseca, quien concluye: «No se pueden aplicar viejas recetas para los problemas actuales del sector».

Artículo publicado en el suplemento AGRO