La prevención es la única arma  para intentar combatir esta enfermedad

Fotografías son de Felisa Ezquerro, de la Sección de Protección de Cultivos, de la Consejería de Agricultura

La bacteria ‘Erwinia amylovora’, más conocida como fuego bacteriano,  ha vuelto a presenciarse de manera importante en nuestra comunidad, especialmente en Rioja Baja, donde la indefensión de los agricultores ha llegado a tal extremo que muchos han decidido abandonar el cultivo del peral por no ser sostenible, técnica, ni económicamente.

Esta enfermedad afecta a las familias de las rosáceas, a los árboles frutales de pepita, como los perales y los manzanos, entre otros; los espinos y otros arbustos, tanto en la producción agrícola como en su utilización en áreas de ocio y esparcimiento, y no tiene tratamiento preventivo alguno sino que está a merced de unas buenas prácticas culturales  que eviten su propagación.

Normalmente las infecciones se producen a partir de la polinización de las flores. La enfermedad progresa de manera descendente y va afectando hojas y brotes, asi, las flores y las hojas toman un aspecto quemado, que da nombre a la enfermedad. Los brotes tiernos se marchitan y, en ocasiones, se curvan. La infección pasa a las ramas secundarias, luego, a las principales y finalmente, a los troncos, produciendo que el árbol o arbusto se seque.

Desde el año 2000, en La Rioja

En el año 2000, se detectó el primer foco de la enfermedad en el municipio de Entrena y en años posteriores se confirmó su presencia en Haro, Santo Domingo de la Calzada, el Valle del Iregua y Rioja Baja (Rincón de Soto, Alfaro, Aldeanueva de Ebro, Calahorra y Cervera del Río Alhama).

El fuego bacteriano ha avanzado tanto que, en el año 2012, La Rioja dejó de ser zona protegida para dar por instaurada esta enfermedad en la comunidad y, con ello, no poder optar a indemnizaciones por el arranque de árboles. A pesar de las actuaciones para controlar la enfermedad y evitar su propagación, desde su primera aparición, su alto nivel de contagio y rápida expansión constataron que los focos eran cada vez más extensos y no era posible su erradicación. Por ello, Daniel Rosáenz, técnico de ARAG-ASAJA, insiste en la importancia de la concienciación por parte del agricultor de llevar a cabo medidas culturales que prevengan la aparición y propagación de esta enfermedad. “El agricultor debe ser consciente de la importancia de detectar a tiempo el fuego bacteriano y actuar para atajar el problema ya que por su rápida propagación ha ocasionado el importante avance de la enfermedad por toda La Rioja, y actuar a tiempo reduce los costes tanto para el propio  agricultor que detecte en su finca un foco como para las fincas colindantes”, advierte Rosáenz.

Recomendaciones y sanciones

Aunque La Rioja ya no tenga el estatus de zona protegida, desde la  Sección de Protección de Cultivos del Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico Agroalimentario (CIDA) se recuerda a los agricultores que no están exentos de cumplir la legislación y que pueden ser sancionados en caso de detectarse en su finca fuego bacteriano y no actuar para evitar su propagación. Asimismo, todo aquel que sospeche de la presencia de un foco de esta enfermedad, en una finca que no sea de su propiedad y que no haya procedido al arranque de los árboles dañados, puede denunciarlo ante la Consejería de Agricultura, que podrá realizar las acciones legales pertinentes.

Obligaciones en Zona No Protegida

• Arranque y destrucción del material infectado sin necesidad de análisis que lo confirme.

• Cortar y destruir partes de la planta con síntomas, mediante corte, al menos a 40 cm, del límite visible de la infección y desinfección inmediata.

• En ambos casos se efectuarán tratamientos fitosanitarios en las épocas adecuadas con un principio activo autorizado.

• Comunicar al órgano competente la existencia de vegetales con síntomas.

En este sentido, ARAG-ASAJA ha celebrado recientemente dos reuniones con socios con explotaciones de peral en las zonas afectadas, con objeto de conocer de primera mano el alcance de la enfermedad, así como qué medidas concretas demandan de cara a plantearse a la próxima Consejería de Agricultura.