Finalizada la campaña de la poda, es conveniente recordar e insistir en la importancia de eliminar, por motivos fitosanitarios, los restos de poda de olivo y de viña correctamente bien mediante el picado e incorporación a la propia parcela o mediante su quema.

Para ello, y solo en el caso que los agricultores decidan quemar los restos de poda, continúa siendo necesario pedir, con carácter previo, autorización.

ARAG-ASAJA recuerda que la acumulación de restos de poda o combustibles está regulada y su incumplimiento conlleva determinadas sanciones en caso de que estos restos ocasionen un incendio o su propagación. En concreto, la normativa establece que, ante la acumulación de restos de poda a menos de 10 metros de terrenos rústicos cubiertos por arbolado o vegetación natural espontánea, ribazos, setos o sotos; así como de cauces públicos, carreteras, líneas eléctricas y vías del tren, que sean la causa de un incendio, será el propietario de la parcela en la que se ubique dicha acumulación de material, el responsable del mismo.

Para ARAG-ASAJA, es imprescindible cumplir correctamente estas buenas prácticas para que el agricultor no se vea penalizado.