Alberto Fontecha es el fundador y encargado de Granja Fontecha, una explotación dedicada a la producción de huevos en Nájera, que fue alumbrada hace 36 años. Afortunadamente, la explotaciones tiene asegurada su continuidad con la siguiente generación familiar, Paula y Nuria, las hijas de Alberto que, en breve, recogerán el testigo de su padre.

¿Cómo es el día a día de una explotación avícola de huevos?

En la granja trabajamos cuatro personas, entre ellas mi hija Paula que es la que se dedica al reparto, Nuria se incorporará en un futuro. La idea es que sean ellas dos las que dirijan esta explotación. Nosotros actual- mente tenemos 23.000 gallinas ponedoras de la clase Lohmann, que producen más de 130.000 huevos a la semana, que distribuimos en tiendas, bares y restaurantes de La Rioja, Álava, Navarra y Miranda de Ebro.

¿Cómo está el sector del huevo en La Rioja?

La problemática de este sector es la misma en nuestra región que en el resto del país. Sufrimos una competencia brutal. En los lineales de los supermercados se venden huevos muy baratos cuya procedencia se desconoce y también, cómo se han producido. El problema es que el consumidor los compra por su precio sin mirar su procedencia. La gente desconoce lo que cuesta producir una docena de huevos y que se necesitan dieciocho gallinas, a las que hay que alimentar y mantener en la explotación. El pienso para alimentarlas es caro y las condiciones higiénicas, sanitarias y de bienestar animal que nos exigen deben estar acordes a una normativa muy estricta, que no se sigue en terceros países y eso no se llega a repercutir en el precio.

La ONU ha publicado reciente- mente un informe que aboga por reducir el consumo de productos ganaderos, entre ellos los huevos, por considerar a la ganadería una de las principales actividades contaminantes, ¿qué opinión te merece este informe? Esto es un ataque en toda regla a toda la ganadería en general. La especie humana hemos  comido,  comemos y comeremos animales y productos de estos animales ya que son la base fundamental de la alimentación, y no podemos prescindir de ello. Los que están en las oficinas no son conscientes del trabajo del sector primario, no saben lo que nos cuesta producir, la falta de rentabilidad que sufrimos y las estrictas normativas a los que es- tamos sometidos y lo comprometidos que estamos con el medio ambiente. No tiene sentido reducir el consumo de productos ganaderos, con estos estudios de dudosa credibilidad. Además de infundir miedo entre la población provocan que por sus con- secuencias los ganaderos nacionales y europeos vayan abandonando su actividad y con el cierre de granjas,

¿de qué nos vamos a alimentar? Lo que tiene que quedar claro es que no somos contaminadores, tanto los ganaderos como los agricultores somos los primeros interesados en cuidar la naturaleza, vivimos en ella y de ella.

 

Y ahora que ya tenemos Gobierno y los nuevos responsables de la Consejería de Agricultura han tomado las riendas, ¿qué le pide el sector?

Que conozca de cerca cómo trabajamos los ganaderos y agricultores, que reportamos a la sociedad en general, que dejen de atosigarnos con cargas burocráticas y que nos ayude a poner en valor nuestro trabajo.