Ana también es joven, tiene 40 años, y lleva ya varios años en el mundo ganadero junto a su hermana Raquel. Vienen del mundo empresarial, la primera, de una oficina bancaria y la segunda de una conservera. Estudiaron Empresariales y Administración y Dirección de Empresas, que aplicaron al negocio familiar. Primero, su abuelo y posteriormente su padre, contaron con una granja de pollos que estas emprendedoras han hecho crecer y consolidarse.

Decidisteis cambiar la oficina por la granja ¿cómo empezó a gestarse este cambio tan radical?

Ya mi abuelo tenía gallinas y mi padre era el repartidor de huevos. Una vez que conocieron un poco el sector, mi padre, junto con sus hermanos hicieron una granja de engorde de pollos. Años más tarde mi padre se puso por su cuenta y construyó su primera nave en 1986, a la que le sucedieron otras tres entre 1990 y 1998. En este transcurso de años, se integró en la cooperativa AN, en su sección de avicultura, y fue cuando desde esta cooperativa se le dio un gran empujón con un nuevo y moderno centro de procesamiento. Se nos planteó la oportunidad de crear nuestra explotación a mi hermana y a mí en un sector que ya conocíamos, fue en alrededor del año 2010. Esta es una historia que todavía no ha terminado porque esperamos que este año, la explotación de nuestro padre pase ya por completo a formar parte de la nuestra, por la cercanía de su jubilación.

¿Cómo es actualmente vuestra explotación?

Nuestra explotación ocupa unas 20 Ha, en la que están diseminadas 11 naves de engorde de unos 2.000 m2 cada una, que en total y cómo máximo pueden albergar a 330.000 animales cada ciclo. El tipo de pollo que nosotras criamos es el que más consumo tiene, el de estirpe ‘broiler’. Su ciclo de crianza es de alrededor de 45 días. A través del centro de procesamiento de la cooperativa en Melida (Navarra), se comercializan a pequeñas, medianas y grandes superficies de la zona norte de España, aunque también va para exportación.

¿En qué situación encontráis el sector?

El sector, es duro, lo ha sido y lo seguirá siendo… De hecho, hay un refrán que dice: “Con animales de pico, no te harás rico”, y esto, a todos los niveles, a nivel de granjero y a nivel de integradoras; pero de lo que podemos estar muy orgullosos es que este sector será probablemente, junto con el cerdo ,el más profesionalizado de la ganadería, quiero decir, que al no ser perceptores de la PAC, tenemos que buscar la rentabilidad en las pequeñas cosas….

Después de bastantes años en el sector y con un explotación tan profesionalizadas, ¿qué problemas destacaríais del sector?

Problemas tenemos varios, el principal es el precio, porque dependemos de muchos insumos que no se pueden trasladar al consumidor. Pero hay otros, como los seguros de retirada de cadáveres, que a pesar de no tener problemas reales, se nos impuso a la ganadería intensiva a raíz de las ‘vacas locas’, sin tener ninguna culpa, y además ahora se han ido haciendo excepciones a esta obligatoriedad de la retirada de cadáveres, con lo que de facto, sólo pagamos estos seguros, la ganadería intensiva. Otro asunto, es la burocratización de todo. Tenemos que apuntar, tramitar y documentar todo. Al final, en la mayoría de los casos, dentro de cada explotación se necesita otra persona sólo para llevar los papeleos.

¿Qué perspectivas de futuro tenéis vosotras y creéis que tiene el sector?

Nosotras sólo queremos que nos dejen trabajar, poder llevar a cabo nuestras vidas plenamente en un proyecto que nos apasiona y al que debemos tanto. En cuanto al sector en general, tendemos hacía una cada vez mayor regulación, transparencia, y erradicación de bacterias o enfermedades que otras cabañas ganaderas ni siquiera son capaces de soñar reducirlas.

La globalización de la mayoría de los productos, llegará al sector avícola, pero en España seguimos prefiriendo la carne fresca en vez de la ultra procesada…. al menos por ahora. Los cambios en el sector vendrán dados por el propio mercado, que tiende a consumir frescos pero elaborados listos para cocinar, como croquetas, pechugas empanadas, albóndigas listas para freír…..

¿Cuáles son las principales demandas que haces a las administraciones y en concreto a la nueva Consejería de Agricultura?

Que se pongan en nuestro pellejo, que sean capaces de ver que si se cargan uno de los pocos negocios en el ámbito rural que no necesitan subvenciones, entonces si tendremos un problema de despoblación. Que, sobre todo, lo que hace falta para poder alimentar a la sociedad es que el que cultiva o cría esos alimentos, pueda seguir haciéndolo. Tan sencillo como dar servicios de internet en los pueblos más pequeños, centros de salud accesibles…. Y más concretamente, en el sector ganadero que se le dé una vuelta a la concesión de una única empresa para la retirada de cadáveres, que tenemos la empresa más cara de la península.

Ana

Raquel