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Responsable de Embutidos Luis Gil, única explotación porcina ecológica de La Rioja

“España produce mucho ecológico, pero apenas lo consume”

19 de junio de 2015.- Según un estudio de la consultora Everis (2012), solo el 1 % de la alimentación española es ecológica. En cambio, España es líder europeo en superficie, con 1,7 millones de hectáreas destinadas a la agricultura ecológica (4.236 ha en La Rioja). Exporta la mitad y el potencial de crecimiento, por tanto, es muy alto. Además, hay registradas 6.104 explotaciones ganaderas que apuestan por este nuevo método de trabajo. Aquí, 11: nueve destinadas a la apicultura, una a la ganadería bovina y otra a la porcina. Encontramos esta última en el valle de Ocón, en plena Reserva de la Biosfera de La Rioja.

Somos una empresa familiar y hacemos producto artesano”, se presenta Delia Gil, tercera generación al frente de Embutidos Luis Gil. “Hacíamos producción ecológica sin saberlo, porque no usábamos aditivos ni químicos, así que decidimos homologarnos para oficializarlo”. Su padre, de profunda tradición ganadera, motivó el cambio más importante.  “Empezamos  comprando a productores de Segovia, pero no estábamos contentos con esa calidad. Dimos vueltas a varias ideas y mi padre me animó a hacer una explotación de cerdos para abastecer la fábrica. Estuvimos dos años buscando la finca…Por casualidad, cayó por este valle y me dijo que había encontrado un monte muy cochinero”.

La explotación está muy próxima a la fábrica, originalmente localizada en Alberite (procedencia de la familia). “El alcalde de Ocón, que tenía una mente abierta, nos ayudó a encontrar las zonas más apropiadas”, agradece mientras culpa a la burocracia de retrasos y quebraderos de cabeza en serie. “Tenemos facilidad para canalizar el agua de Sierra La Hez, hay mucha pendiente, mucha encina (bellotas) y mucha piedra, que favorece que no mutilemos a los anima- les)”, enumera las ventajas de la actual explotación.

“Nuestro modelo de negocio nos aporta una gran ventaja competitiva respecto al resto, pero es la única posibilidad que tenemos los pequeños para sobrevivir. Criamos a los cerdos en producción ecológica y en libertad, y jugamos en una liga europea. En España no hay un gran mercado. Aquí estamos estables y fuera de España crecemos cada año un 10,15 %”, comparte, sin ocultar desazones ni quebraderos de cabeza. “Las normativas se deben interpretar y el sector necesita un cambio si quieren facilitar que esta profesión se perpetúe”.

“¿Qué me da fuerzas a mí? Los clientes, proveedores…La gente re- conoce el trabajo y la calidad. O simplemente,  abrir la ventana y estar en la Reserva de la Biosfera”. El aire de Ocón entra y sale, vive reservado para unos pocos afortunados.

Planes de desarrollo

“Tenemos mil planes”, resume Delia Gil. Quieren crear una ecozona en el valle de Ocón, con el fin de que los agricultores locales puedan suministrarles cereal ecológico. “Que ese millón de kilos que consumimos sean de aquí también”, apunta. Este año, la empresa ha presentado un proyecto para ampliar la explotación a 250 madres (hasta ahora, 70). “No para producir mucho más, pero sí para hacerlo mucho mejor, cuidando más a los animales, favoreciendo su bienestar”, desea.