Lo de Gonzalo es algo atípico, vocacional y, probablemente por ello, arriesgado. A sus 22 años, no es un ganadero al uso, es un futuro ganadero que parte de cero, sin antecedentes familiares en el sector y nada más y nada menos que con una explotación ovina de leche de 500 ovejas, poco usual en nuestra región.

¿Cuál es el motivo por el que decidiste instalarte en la ganadería?

Yo soy de un pueblo pequeño y en los pueblos siempre ha habido rebaño de ovejas, los más grandes tenían incluso dos o tres pero ahora es raro el municipio que sigue manteniendo los rebaños.

Desde pequeño me ha gustado mucho la vida rural, quería asentarme y quedarme a vivir siempre en el pueblo, trabajar en él y he visto en la ganadería una forma de vida interesante y espero que viable. He trabajado en muchos sitios, pero a mí es esto lo que me hace feliz. Incluso estuve trabajando en León, en una explotación de ovino de leche para adquirir experiencia y conocimientos y poder trasladarla aquí.

¿Qué problemas te has encontrado en el proceso de instalación?

Principalmente la burocracia, yo he tenido que acudir a muchas administraciones para poder construir un pabellón, muchos permisos y peticiones que no hacen otra cosa  más que retrasar el inicio de la actividad. Yo pedí la ayuda el año pasado y a día de hoy aún no estoy activo.  Para poder disminuir los papeles y agilizar los trámites yo creo que debería centralizarse todo en una figura, bien sea el Ayuntamiento o la Consejería, sin necesidad de ir a Medio Ambiente, Urbanismo, o donde se requiera.

¿Qué cuestiones destacarías como más positiva y negativa con respecto al proceso de instalación?

Lo positivo es la ayuda que te conceden; yo, que parto de cero y no tengo antecedentes familiares ni cojo el relevo de nadie es muy difícil poder empezar y ser viable, así que, con la ayuda, al menos voy a poder construir el pabellón donde albergue a las ovejas. En la parte negativa está que la ayuda no te subvenciona ni la compra de tierras ni de ganado y la maquinaria tiene que ser nueva. Al menos los bancos no me han puesto cortapisas en el acceso a un crédito para poder adquirir los y las máquinas.

¿Cuál ha sido el papel de ARAG-ASAJA en tu proceso de instalación?

Yo personalmente estoy muy contento. Ulpi, el veterinario, además de ser una persona de mucha confianza, para mí se ha involucrado de manera positiva en mi explotación, asesorándome muy bien, apuntándome a cursillos para cubrir horas… Todo es mejorable en esta vida, pero yo no le pongo pegas al servicio de ARAG en este momento, cuenta con profesionales muy competentes.

¿Cuál crees que es el futuro de la ganadería?

La industrialización es una amenaza, no podemos competir con las grandes explotaciones y la falta de relevo generacional en el campo es un problema latente, que se intensifica más aún en la ganadería. Creo que las administraciones deben involucrarse más para que los jóvenes sigan en el campo.

¿Qué esperas de este trabajo?

Dedicarme toda la vida. Mi familia me apoya y mis amigos, que también son agricultores, son un punto de reflexión y conversación, nos aconsejamos mutuamente. Quiero ir creciendo y con mi grano de arena revivir el mundo rural. Voy a comenzar en la actividad con un pabellón para 500 ovejas con sala de ordeño y sala de tanques, mi idea es ir ampliando la explotación.

¿Cómo crees que se puede mejorar la imagen del papel desempeñado por los ganaderos?

Actualmente, existe mucha desinformación, la gente de la ciudad no sabe de dónde sale la materia prima ni cómo se elaboran los alimentos, directamente los compra en el supermercado y desconoce el duro trabajo del ganadero, sin días de vacaciones y teniendo que alimentar a los animales a diario. Creo que mejoraríamos la imagen dándonos a conocer; que la gente se acerque a nuestro trabajo, quizá orientando la agricultura y ganadería hacía el turismo, como ocurre con el vino.