Javier y Enrique son dos hermanos de 32 y 38 años procedentes de Bergara (Guipúzcoa) pero de ascendencia riojana, concretamente de Igea. Fue su padre el que con unos amigos comenzó en la apicultura como afición, que inculcó a sus hijos y, poco a poco, se adentraron en este sector. De esta manera, cambiaron la ciudad por el pueblo natal de sus padres y han decidido hacer de ello su modo de vida.

-¿Cómo fueron los inicios?

Primero comenzamos con cinco colmenas, un poco para probar lo que mi padre había empezado. Luego ampliamos a 20 y creamos nuestra propia marca “Miel Sierra de Alcarama”. Algo muy pequeño, puesto que nos daba miedo aventurarnos en esto de la ganadería. Hasta ahora lo hemos tenido como afición. Es ahora cuando hemos comprobado que, por nuestra situación geográfica y la calidad que tiene nuestra miel, podemos hacer de la apicultura nuestra forma de vida. Nos vinimos de Bergara a la tranquilidad de un pueblo pequeño, de trabajar en empresas a tener una propia, que confiamos que va a funcionar. Ha sido un apicultor de aquí, de los de toda la vida, el que nos ha enseñado a trabajar con las colmenas en esta zona. Es cierto que antes llovía más pero no había la maquinaria actual que facilita mucho el trabajo. Nuestra idea es adentrarnos en el sector con nuestra marca y seguir creciendo.

-En una zona como Igea, ¿cómo funciona el sector apícola?

En la teoría es una zona con limitaciones, rodeada de monte y muy seca, quizá esta sea la única pega, que llueve menos que en otras partes de La Rioja, por tanto, la floración puede ser más escasa y el sector lo acusa en la merma de producción de miel. Pero creemos que, en la práctica, pesan más las ventajas de estar en esta zona que los contras. Al ser una zona con importantes limitaciones naturales no hay otras plantaciones alrededor, por tanto, se crea un hábitat perfecto para la convivencia de las abejas, lejos de pesticidas y estamos dentro de la Reserva de la Biosfera, algo que supone una gran ventaja a la hora de vender tu producto fuera.

Yo creo que en La Rioja, en general, el sector apícola goza de buena salud, aunque somos pocos, la calidad de la miel es muy reconocida por el consumidor, eso quiere decir algo.

-¿En qué se diferencia su producto de los del resto del mercado?

Nosotros solo producimos miel en botes de un kilo, este año la cosecha ha sido muy inferior a un año normal, debido a la sequía. A nivel general, no han nacido flores, por tanto, las abejas no han tenido alimento y han muerto.

Nosotros hemos probado a elaborar varios tipos de miel, del bosque, de romero, de tomillo, mil flores y la de brezo, que este año no ha habido por falta de agua. Es una miel de muchísima calidad, a lo que hay que añadir la particularidad de la zona en que se encuentra (Reserva de la Biosfera) que es el hecho que mayor fidelidad puede dar a nuestro producto.

La gente de esta zona compra miel de aquí, pero la gente de fuera que no te conoce, si ve dónde estás lo valora y no le importa pagarlo.

¿Creéis que el consumidor está suficientemente informado del origen de las mieles?

Yo creo que los apicultores profesionales no tienen competencia, el consumidor lee la etiqueta, prueba, comprueba la calidad y repite, no vuelve a comprar miel de supermercado. El gran inconveniente de cara a nosotros es que al ser pequeños tenemos que movernos mucho para entrar en el mercado, luchar más.

La gente de esta zona está muy ligada a la apicultura, Igea es un municipio apícola, de hecho, tiene una abeja en su escudo, por tanto, este sector es ancestral en esta parte de La Rioja, y también muy reconocido. La etiqueta especifica todo, por eso da confianza al comprador. Ahora estamos a pequeña escala como ocio y hemos comprobado que nuestra etiqueta funciona para tener garantizada la comercialización de nuestro producto. Indicamos la procedencia, que nuestras abejas trabajan en una zona catalogada como Reserva de la Biosfera,  el tipo de miel que es y también un dato que el consumidor suele desconocer, debido a la pureza de nuestro producto, con el frío  puede cristalizarse, por ello recomendamos que si se desea líquida, se caliente al baño María. Cuando produzcamos más seguiremos esta línea.

¿Cuál es la problemática de la apicultura?

Aparte de que es un sector más castigado por la falta de agua, este es un sector ganadero muy dañado por las enfermedades y muy vulnerable, principalmente por la varroa. Aunque antes del inicio de la primavera se vacunan a las colmenas, mediante una tira colocada en las rejillas cuyo olor repele esta enfermedad, no llega a desaparecer y hay abejas que nacen con las alas rotas. También resultan importantes las agresiones por parte del abejaruco o la avispa asiática. Aunque contamos con ayudas dentro del Plan Nacional Apícola necesarias para la subsistencia de la apicultura profesional, es necesario reforzar la presencia de este sector así como el refuerzo de los controles de las mieles importadas. Necesitamos apoyos importantes por parte de la administración, la apicultura es un sector que aporta múltiples beneficios a la sociedad y al medio ambiente.

¿Cómo calificaríais el asesoramiento que estáis recibiendo por parte de los técnicos de ARAG-ASAJA?

Desde que comenzamos en esta andadura, los técnicos de ARAG nos están ayudando mucho, no podía haber sido mejor el asesoramiento. Los trámites a seguir con la administración a la hora de comenzar en un negocio pueden enturbiar el deseo de continuar y desde la organización nos han apoyado y animado con nuestro proyecto, que ahora es pequeño, pero tenemos la ilusión crecer y crear  un almacén donde poder hacer nuestra miel. Ahora trabajamos en un obrador, crecer en el número de colmenas y dedicarnos a la apicultura como nuestra forma de vida a largo plazo, asentarnos aquí.  Creemos que es un bonito proyecto con larga vida.