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Ganadero de Alfaro y propietario de la Granja Las Estanquillas

“En este momento tan catastrófico para la leche el asociacionismo puede ser la vía de escape del ganadero”

La administración debe involucrarse más, tanto a nivel nacional evitando estos precios en origen, los abusos y la presión de la industria y controlando la libre entrada de producto de otros países, como a nivel regional, no poniendo tantas cortapisas burocráticas

La mayor granja de producción de leche en nuestra comunidad nació hace 30 años en el seno de la familia Castillo, ubicada en Alfaro. Comenzó su andadura en la ganadería con ovejas pero enseguida vieron la leche como algo más interesante, desde entonces están en continuo crecimiento. Jesús Castillo, junto con sus hermanos, es el propietario de Granja Las Estanquillas.

¿Cómo crece Las Estanquillas?

Empezamos como una pequeña empresa familiar y actualmente contamos con 700 vacas de ordeño, tierra, 15 trabajadores y un importante proyecto de crecimiento, que esperemos que sea aprobado, porque ya llevamos un año de retraso. En Las Estanquillas hemos ido creciendo poco a poco, porque en este sector, o te levantas e inviertes para crecer o te caes, aquí no hay término medio. Alimentamos a nuestro ganado con subproductos alimentarios de la zona. En Rioja Baja, hay muchas industrias alimentarias y con cereales de fincas propias o alquiladas, por lo que aminoramos los costes de producción, que son la clave de nuestro crecimiento.

Además, os habéis embarcado en otro proyecto para aprovechar el valor añadido de vuestra materia prima…

Hace unos años nos juntamos con ganaderos navarros y aragoneses y creamos una importante quesería en Álava desde donde se comercializan los productos lácteos, se transforma la leche en queso y ahora tenemos un nuevo proyecto para deshidratar la leche y venderla en polvo. Si, finalmente lo ponemos en marcha, sería la primera empresa ganadera, fuera de las grandes industrias lácteas, a nivel de España que vendería leche deshidratada directamente. Creemos que la idea es buena, porque superamos así el obstáculo de la caducidad de la leche con elaborados lácteos (quesos, leche en polvo) que amplía la salida al mercado de la leche líquida, que vamos a seguir vendiendo.

¿Cuál es la situación del sector lácteo?

Estamos en una situación dramática, hay ganaderos que ganan muy poco, el margen de beneficio es muy reducido. La distribución y la industria se llenan los bolsillos a nuestra costa. Hay ganaderos que perciben precios por debajo del coste de producción. Así es inviable continuar con la actividad.

La situación es ilógica en nuestro país, somos deficitarios de leche y a la vez somos el país europeo que paga menos al ganadero por este producto. Tenemos la competencia de otros países de Europa que hasta subvencionan a sus ganaderos e industrias para deshacerse del sobrante y colocarlo en otros países como España. No es lógico que nosotros mismos necesitemos leche y saturemos el mercado nacional de leche de otros países que se vende más barata. La leche es un producto perecedero y muy delicado por tanto viajar al sur del país sería inviable.


¿Y el sector lácteo riojano, en particular?

Somos 12 ganaderos de leche. Ésta, no es una región que destaque en el mundo agrario por producción láctea pero sí que hay sitios interesantes donde se podía producir, lo que pasa es que la situación actual del sector, con márgenes de beneficio muy pequeños y la falta de relevo generacional, hacen que los jóvenes sean reacios a instalarse con vacas lecheras y los ganaderos que permanecen en actividad,no siguen invirtiendo.Esto ocurre aquí que somos pocos pero el problema es nacional de la agricultura y más acentuado en la ganadería, dada la dependencia permanente que requiere.

Ante esta situación, ¿qué puede hacer el ganadero?

Asociarse. Nuestra idea puede extrapolarse al resto de ganaderos, es más fácil juntarse y vender el producto de unos cuantos a un precio razonable que ir dando tumbos buscando a quien vendérselo de manera individual. Hay años en los que el mercado se comporta y debido a situaciones puntuales que pueden ocurrir en otros países, se necesita leche y sube el precio, pero lo habitual no es eso. Hay que pensar que en esta profesión hay más años regulares o malos, que buenos. Salir de la dinámica de las industrias lácteas e independizarse de ellas puede ser beneficioso.

Desde el Ministerio se impulsó el contrato tipo ante la situación de los ganaderos españoles que veían que no les recogían la leche o se la pagaban a precios irrisorios. ¿Hemos avanzado?

Poco. Es cierto que tener un contrato te da cierta tranquilidad pero esa garantía se esfuma cuando acaba el plazo de ese contrato, y suele ser efímero. Las industrias siguen teniendo la sartén por el mango. Al desaparecer las cuotas lácteas, la saturación del mercado es importante. Nosotros hemos invertido en comprar cuota, y ha sido un dinero perdido porque han desaparecido; hemos invertido en mejorar las instalaciones, dinero que no se ha rentabilizado porque muchos productores trabajan a pérdidas o ganando lo justo para subsistir. Ahora, la industria pacta un precio, hay ganaderos que venden por 0,30 euros el litro la cantidad que establecen pero hay otros que ganan 0,18 euros. Todo lo que se produzca fuera de los litros pactados, o no lo recogen, o lo hacen a precios ridículos.

La administración debe involucrarse más, tanto a nivel nacional evitando estos precios en origen, los abusos y la presión de la industria y controlan- do la libre entrada de producto de otros países, como a nivel regional, no poniendo tantas cortapisas burocráticas