Según se aproxima la generalización de la vendimia, son varias las dudas que surgen entre viticultores y bodegas sobre el funcionamiento del stock cualitativo, que es una de las principales novedades de esta campaña.

Lo primero que tiene que producirse para constituir el stock es un acuerdo entre el viticultor y la bodega receptora. Ambos deberán indicar en el contrato esta cuestión, detallando también el precio de esta uva, las fechas de pago, las cantidades entregadas, así como los gastos de transformación y almacenamiento. El viticultor debe entregar el stock correspondiente a su cartilla en una única bodega, si bien, se podrán entregar en bodegas separadas si se trata de uvas blancas y tintas. Por su parte, la bodega receptora no podrá admitir la entrada de uva de stock que esté por encima del 25% de la uva amparada que haya entrado en esa bodega; deberá declarar el vino elaborado a través del stock de forma separada al resto y aplicará el mismo rendimiento de transformación, que para esta campaña es del 72%.

Si, por el contrario, no existe acuerdo entre el viticultor y la bodega para la constitución del stock, deberán comunicar su renuncia antes del 30 de noviembre de este año. En este caso, se podrá entregar en bodega hasta el 8% del rendimiento tipo aprobado para esta campaña, pero el destino del vino elaborado con dichas uvas será el de vino común, que deberá abandonar la bodega no más tarde del 31 de mayo de 2019.