La subida de los precios del gasóleo y de los fertilizantes, consecuencia de la escala del petróleo, está haciendo mella en el sector agrario español, cuya economía arrastra desequilibrios como consecuencia de los bajos precios obtenidos en algunos subsectores. Por ello, ASAJA ha vuelto a reclamar al Gobierno central medidas urgentes destinadas a paliar la falta de rentabilidad de muchas explotaciones que afrontan una nueva campaña con problemas de liquidez.

Según los cálculos de ASAJA, el precio del carburante en un año se ha encarecido más de un 40% y continúa al alza, lo que influye de forma directa en las cuentas de las explotaciones agrarias, que no pueden repercutir las subidas de los costes de producción en el precio de venta de sus productos. En este escenario, figura también otro elemento distorsionador como es el impuesto al diésel que el ejecutivo central ha anunciado para el próximo año y que, de llevarse a cabo, contribuirá a minar la rentabilidad agraria.

En concreto, la organización ha solicitado la reducción en el IRPF de la factura del gasóleo en un 35% y, en un 15%, en los plásticos y fertilizantes. Estas medidas, han resultado ser efectivas para los agricultores en los años que se implantaron como consecuencia de las importantes subidas del petróleo.