Tras la decepción de la aplicación de las medidas del Programa de Apoyo al Sector Vitivinícola Español (PASVE), las cuales no han respondido a las necesidades de Rioja, los viticultores riojanos afrontan esta vendimia con incertidumbre y mucha prudencia. Y es que, aunque las cifras mensuales de comercialización del Consejo Regulador no están siendo tan catastróficas como se esperaban, es posible que una segunda ola del virus pueda volver a pasar factura al sector del vino por las nuevas limitaciones que ya se están aplicando.

En este contexto, ARAG-ASAJA reclama responsabilidad a todas las partes implicadas en las operaciones de compraventa de la próxima vendimia que ponen fin a una campaña marcada por el elevado gasto en la lucha contra determinadas enfermedades.

Para la organización agraria, el dato actualizado de los costes de producción que ha publicado la Consejería de Agricultura, entre 65 y 67 céntimos de euro el kilo de uva tinta y 54 céntimos el kilo de blanca, debería garantizar el precio mínimo de referencia. O al menos, ser tenido en cuenta frente a aquellas operaciones que directamente quieran aprovechar las dificultades reales que está sufriendo el Rioja por el COVID-19, para desatender esta recomendación que coincide con las intenciones de la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria.

Para ARAG-ASAJA, contar con precios de la uva dignos es fundamental para asegurar la salud de la Denominación de Origen Calificada Rioja.