EN QUÉ CONSISTE

ARAG-ASAJA, Servicios Agrarios Riojanos S.L.U, AIMCRA, Biomass Booster, Clean-Biotec SLL y el Centor de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), se han unido elaborar un estudio, denominado Rizobioma, enfocado al cultivo de la remolacha y el cereal.

El objetivo se centra en utilizar los biofertilizantes a base de microbioma como solución interesante para aumentar la productividad y resistencia a plagas y enfermedades de ambos cultivos, ante la demanda de los consumidores de alimentos de alto valor nutricional producidos sin químicos, comprometidos con el medio ambiente y la salud, una tendencia cada vez más reforzada.

La aplicación controlada de microorganismos específicos del cultivo, inicialmente está enfocado a la remolacha y cereal aunque puede aplicarse su metodología a otros cultivos, tanto herbáceos como leñosos. Se centra en la selección de bacterias autóctonas del suelo, específicas del cultivo, que estimulen el crecimiento y la productividad de las plantas, y su aplicación mediante el abono probiótico a medida, cuyo objetivo principal busca la conservación de la biodiversidad, incremento de la producción de alimentos, productividad y sostenibilidad, fomentando el uso más eficiente de los nutrientes, del agua y de los fitosanitarios.

El proyecto contempla la selección de bacterias beneficiosas y su producción para su posterior incorporación en una mezcla de fertilizantes que, según las características del suelo, permita incrementar la productividad de la planta y una mayor sostenibilidad ambiental, retos a los que se enfrentan ambos cultivos determinados por la liberalización de la producción, en el caso de la remolacha, y el alto índice de ayudas y requisitos PAC que tiene actualmente el cereal.

Este proyecto cuenta con un presupuesto de 312.499, 15€, y una ayuda financiada a través del Programa de Desarrollo Rural 2014/2020 cofinanciado por el FEADER, MAPA y Gobierno de La Rioja

HITOS DEL PROYECTO

Rizobioma, que nace en enero de 2019, se encuentra ya en la última fase del proyecto, que concluye en diciembre de este año. 

En julio de 2020 se presentaron los resultados y objetivos de este grupo operativo en una jornada técnica con visita a campo.

Dentro de las conclusiones se ha establecido que, tras los análisis de la aplicación de bacterias en los 7 tratamientos en micro parcelas: Testigo y 6 aplicaciones diferentes con distintas dosis de nitrógeno, con y sin bacterias y las aplicadas en campo de cultivo junto con el abono de cobertera, en esta campaña se ha determinado hacer una aplicación completa de las mismas en todo el ciclo de cultivo.

Antes de la siembra se está haciendo en febrero de 2021, una aportación de bacterias seleccionadas aprovechando la aplicación del abono de fondo y posteriormente se realizará otra aportación con el abono de cobertera para obtener los resultados finales.