A estas horas, los partidos políticos que concurren a los numerosos comicios electorales estarán elaborando sus programas con sus propuestas políticas para informar y seducir a los votantes. En este contexto de apertura y reactivación de los canales de escucha de las peticiones los diferentes colectivos y sectores es donde deben tenerse en cuenta el valor y los beneficios para toda la sociedad que aporta el campo, la agricultura y la ganadería.

En los últimos años se ha visualizado una corriente de opinión y debate en torno a la despoblación del medio rural que ha ayudado a entender las consecuencias de la falta de relevo generacional, la reducción de la rentabilidad agraria y ganadera y las dificultades manifiestas y objetivas que supone vivir en un pueblo. Estos problemas emanan de decisiones políticas (la PAC y sus cambios de dirección) y de lobbys que influyen en el sector agrario (grandes distribuidoras, empresas de agroalimentación que presionan al sector, especulaciones bursátiles con las materias primas…) que hay que tener en cuenta a la hora de plantear políticas correctas y eficaces.

De hecho, los damnificados de las malas decisiones políticas en el sector agrario no sólo serán los agricultores y los ganaderos, que también, sino los ciudadanos, con una alimentación peor y unos precios elevados; los municipios y los países. Es hora de poner en marcha el movimiento agrario y rural y de reivindicar su aportación a la sociedad. Votemos sí al sector agrario.