La organización agraria ARAG-ASAJA, en colaboración con la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera (AIMCRA) continúa participando en un estudio que trata de encontrar soluciones al control de plagas en la remolacha ante la prohibición del uso de neonicotinoides.

La decisión del Ministerio de Agricultura, siguiendo las instrucciones de Europa, de prohibir el uso de estas sustancias utilizadas para proteger al cultivo frente a insectos, parásitos y plagas ha unido al sector remolachero para trabajar en la búsqueda de alternativas viables que permitan seguir cultivando remolacha, con la misma eficacia que tenía hasta ahora este tipo de insecticidas. El objetivo es garantizar la rentabilidad del cultivo de la remolacha en la zona norte de España.

Para ello, el proyecto ha seleccionado varios campos demostrativos en Tirgo y Cidamón en los que se están realizando diferentes estudios en base a estos objetivos:

  • Nuevo manejo del cultivo de la remolacha azucarera sin la utilización de insecticidas neonicotinoides para el control de plagas.
  • Establecimiento de trampas y una red de alertas que permita detectar la aparición de la plaga en las primeras fases.
  • Evaluación de la eficacia de insecticidas foliares autorizados para el control de especies de pulgón transmisoras de la amarillez virosa de la remolacha.
  • Evaluación de la resistencia a la amarillez virosa y rendimiento de nuevas variedades de remolacha.

Inicio campaña remolacha

La campaña de remolacha ya ha comenzado en La Rioja con el arranque de las primeras parcelas tras la apertura el pasado martes, 2 de noviembre, de la fábrica de Azucarera en Miranda de Ebro.

ARAG-ASAJA prevé una buena campaña en cuento a rendimientos después de las últimas muestras tomadas por Azucarera y el comportamiento de enfermedades como la cercospora que se han detenido en las últimas semanas.

El cultivo de la remolacha en La Rioja mantenía hasta la campaña 2018/2019 una superficie estable en torno a las 1.300 hectáreas. Sin embargo, en las últimas campañas, y debido a los bajos precios, incremento de costes y el avance de enfermedades, el cultivo ha perdido más del 50% de la superficie cultivada. Actualmente solo 60 cultivadores con 484 hectáreas cultivadas en Rioja Alta se dedican al cultivo de la remolacha.