ARAG-ASAJA ha solicitado al Ministerio de Hacienda, a través de ASAJA nacional, la reducción de los índices de rendimiento neto del IRPF correspondientes a la campaña de 2020, por los daños de pedrisco que tuvieron lugar el año pasado y que afectaron de forma significativa al viñedo de la Denominación de Origen Calificada Rioja, a los frutales, hortalizas y cultivos de cereal de la región.

En el informe que acompaña esta solicitud, ARAG-ASAJA ha señalado el pedrisco como la incidencia meteorológica que más daños causó en diferentes municipios de Rioja Alta, Rioja Media y Rioja, hasta el punto de que los daños duplicaron los siniestros declarados en todo el 2019. También ha destacado el sobre coste sufrido en los tratamientos fitosanitarios como  consecuencia de la primavera lluviosa que hubo.

Asimismo, la organización agraria también ha reclamado un tratamiento diferenciado para los agricultores de 81 municipios riojanos que el año pasado soportaron cuantiosas pérdidas económicas por los daños causados por la sobrepoblación de fauna silvestre, con un nivel de afección muy superior al nivel de daño registrado en un año medio.

Por otro lado, ARAG-ASAJA también ha incorporado en su informe a los sectores más afectados por el impacto que está causando la crisis sanitaria en el sector primario. En concreto, ha señalado al sector vitivinícola y a los titulares de explotaciones de ganadería extensiva de las especies bovino de carne, ovino y caprino, como los grandes afectados del descenso de ventas por el cierre y pérdida de actividad de la hostelería y la cancelación de toda la actividad turística vinculada al vino.

En este sentido, la organización ha denunciado que en algunos casos los precios de la uva de Rioja de 2020 podrían situarse por debajo de los costes de producción que la Consejería de Agricultura publicó el pasado año, y que se establecieron en torno a 0,54 euros/kg blancas y 0,65-0,67 euros/kg tintas.

Una circunstancia, añaden en el informe, “que debería ser tenida en cuenta para rebajar los módulos a aplicar a no solo a los viticultores sino también a los viticultores propietarios de pequeñas bodegas, cosecheros fundamentalmente, que han visto caer radicalmente su cuenta de resultados por el cierre de la hostelería y que, además, les está ocasionando la acumulación de dos cosechas en las bodegas”.

ARAG-ASAJA ha compartido sus peticiones con las Consejerías de Hacienda y de Agricultura del Gobierno de La Rioja para que desde el Ejecutivo regional se apoye esta solicitud con las correspondientes gestiones ante la Administración central.