JUNTOS LLEGAREMOS MÁS LEJOS
Eduardo Pérez Hoces, presidente de ARAG-ASAJA
Hace poco más de 15 días que terminó el plazo para la entrega de acreditaciones del proceso de renovación de la Interprofesional del Vino y, por ende, del Consejo Regulador. Un proceso importante para todo el sector, también para todas las organizaciones profesionales agrarias porque supone concitar apoyos, retomar contactos y pulsar, de alguna manera, las acciones realizadas en los últimos cuatro años en favor de los viticultores; además de plantear las cuestiones por las que se trabajará de aquí en adelante.
Pero, sobre todo, es un momento idóneo para hablar de los problemas de los productores que no son pocos ni menores. Así nos lo planteamos desde ARAG-ASAJA: visibilizar las necesidades de los viticultores, mostrar su trabajo, su tesón y responsabilidad con Rioja con el objetivo de acercar su realidad al resto de la sociedad. Quienes nos dedicamos a la agricultura y a la ganadería somos generadores de riqueza, fijadores de población en el medio rural y músculo económico en nuestra región.
Lamentablemente, otras organizaciones agrarias han utilizado este proceso para desprestigiar el trabajo que hace ARAG-ASAJA y a quienes lo apoyan, utilizando un frentismo a todas luces absurdo que no conduce sino a dar una imagen nefasta de lo que somos, de lo que queremos y por lo que luchamos. Una verdadera lástima. Los agricultores y ganaderos compartimos una misma razón de ser: cuidar de nuestros cultivos y nuestros animales y ganarnos la vida con ello. Cuando estamos en el campo y tenemos que echar una mano a otro colega de profesión, no preguntamos a qué organización pertenece, sino que arrimamos el hombro y bregamos juntos. Va en nuestro ADN. Por eso, me gustaría lanzar desde esta tribuna un llamamiento a todo el sector, para aunar esfuerzos y salir de esta crisis que está obligando a muchos a abandonar. Creo firmemente que solos podríamos llegar antes, pero junto lo haremos más lejos.
Soy presidente de ARAG-ASAJA, pero sobre todo soy agricultor. No me imagino mi tierra sin mis compañeros, sin agricultores y ganaderos, independientemente de a qué organización pertenezcan o si pertenecen a alguna. Si estoy en esto, es porque quiero que la agricultura y la ganadería de La Rioja sigan siendo una referencia en España y en Europa. Tal y como las conocemos.
Tenemos por delante importantes retos, también amenazas. Los últimos acontecimientos internacionales dejan un panorama muy complicado. El acuerdo de Mercosur vuelve a dar la estocada a un sector que necesita de soluciones prácticas en vez de palos en las ruedas. De nada sirve que nos intenten convencer de que este acuerdo es bueno porque venderemos más productos a terceros países si las condiciones para ese comercio están lejos de ser justas para nuestras producciones. Los países con los que acuerda la UE no
tienen que cumplir ni con una mínima parte las exigencias que sí debemos cumplir en Europa. Exigencias medioambientales y sanitarias, por supuesto, porque nuestros productos son de calidad, saludables y con todas las garantías. Estamos orgullosos de ello. Pero, la burocracia que tenemos que cumplir si no queremos que se nos sancione, es inmensa. Y nada tiene que ver con las condiciones de esos terceros países. Por lo tanto, no jugamos en la misma liga, no podemos ganar nunca porque siempre llevamos las de perder. No es victimismo, no es quejarse ‘otra vez’, es una realidad que debe conocer la sociedad a la que pertenecemos para que valore nuestro trabajo, lo que producimos y no se lo piense dos veces cuando vaya a la tienda de barrio o al supermercado a comprar manzanas, pechugas de pollo o judías verdes. Elegir riojano, producto español, producto europeo es elegir calidad y apoyar a los suyos.
Ese optar ‘por lo suyo’ nada tiene que ver con lo que predican al otro lado del charco. El proteccionismo mal entendido, las barreras comerciales basadas en intereses políticos nos perjudican a todos. Los aranceles que pretende imponer Estados Unidos, especialmente a sectores estratégicos para La Rioja, complicarán las exportaciones de estos productos en un mercado clave para nuestra región. Todo el sector agrario puede verse comprometido, pero especialmente el vino: EEUU es el segundo mercado más importante para nuestros caldos, en 2024 comercializamos 10,4 millones de litros. Por ello pedimos a las administraciones que actúen, negocien e impidan que se apliquen las medidas de Trump. Estamos en una cuenta atrás y no podemos esperar a que el daño ya esté hecho.
Europa debe estar unida ante esta amenaza y demostrar que la única política agraria común no es solo la PAC. En las decisiones estratégicas debe notarse que somos Europa, no solo para fastidiar a los agricultores y ganaderos con más burocracia, más restricciones y más pegas.
Eso es lo que esperamos en las próximas flexibilizaciones de la PAC de 2026 y, sobre todo, en la reforma que se espera para 2028: una PAC justa, que mire al campo y entienda nuestra realidad.
Hay muchas cosas por hacer y aún más por luchar. Y no queremos, no podemos hacerlo solos. Precisamos del apoyo de toda la sociedad, porque en el campo y más en una comunidad como la nuestra, están las raíces de las gentes de La Roja. Somos rurales, somo agrarios, lo fueron nuestros abuelos, lo somos nosotros y queremos que lo sean nuestros hijos e hijas, si así lo desean.
Por eso, dejémonos de mirarnos el ombligo y luchemos todas las organizaciones agrarias a la par por la rentabilidad de los agricultores y ganaderos. Es una petición que hago extensible también hoy, día de San Isidro, al patrón de agricultores y ganaderos, para que obre el milagro. ¡Viva San Isidro! ¡Viva el campo riojano!


