Más de 1.500 agricultores y ganaderos de La Rioja acompañaron a los 30 tractores llegados de diversos puntos de la geografía de la región en su recorrido por las calles de Logroño hasta el Parlamento de La Rioja.
La primera parada fue la Delegación del Gobierno. A la responsable de esta institución se le entregó un documento reivindicativo con las necesidades del sector. El mismo documento fue entregado a los portavoces de los grupos parlamentarios. Y reza lo siguiente:
Señores y señoras diputados y diputadas del Parlamento de La Rioja,
Les hacemos llegar este documento que contiene una tabla reivindicativa sobre las necesidades de nuestro sector con la intención de que sea trasladada a las direcciones de sus partidos políticos y, por ende, a los eurodiputados y eurodiputadas que pertenecen a sus formaciones.
El sector agrario atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, marcado por la falta de rentabilidad, el aumento constante de los costes de producción, una competencia internacional cada vez más intensa y desleal, así como unas decisiones políticas incomprensibles que juegan en contra de agricultores y ganaderos.
El campo ya no puede más. No es la primera y tampoco la última vez que sale a las carreteras, a las calles y a plazas como esta, para exigir soluciones y no palos en las ruedas, apoyo y no solo buenas palabras… En definitiva, MEDIDAS que impulsen un sector estratégico para este país y para toda Europa.
Porque la situación por la que está atravesando el campo riojano está acabando con la viabilidad y futuro de muchas explotaciones, dificultando el relevo generacional y acelerando el abandono de la actividad agraria.
Por todo ello y tal como y reza el lema de esta movilización: ESTAMOS HASTA LOS MISMÍSIMOS.
Las tres organizaciones agrarias convocantes (ARAG-ASAJA, UAGR-COAG y UPA-Rioja) exigimos:
- Medidas eficaces que ayuden al sector a recuperar la rentabilidad perdida, fomenten el relevo generacional y luchen por la existencia de las explotaciones agrarias familiares.
El incremento constante de los costes de producción —energía, fertilizantes, maquinaria, seguros, agua, fitosanitarios y mano de obra— contrasta con unos precios de venta que no cubren los costes reales de producción.
Sin rentabilidad no hay continuidad. Sin continuidad no hay campo. Y sin campo, desaparece una parte esencial del equilibrio territorial, social y ambiental de nuestra comunidad, de nuestros pueblos. Porque La Rioja es rural y somos los agricultores y ganaderos quienes vivimos y cuidamos de nuestro medio natural, quienes nos quedamos en nuestros pueblos, plantando cara a la despoblación.
Pero cada vez es más difícil. La falta de rentabilidad afecta a todos los sectores – cereal, champiñón, frutales, hortícola, ganadero… y especialmente al sector vitivinícola. Y esto sucede por unos mercados descontrolados, en los que el sector agrario no puede competir, a lo que se suma el flagrante incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, con pagos por debajo de los costes de producción en la mayoría de los sectores productivos.
Los precios ruinosos que estamos recibiendo los viticultores por nuestras uvas durante seis campañas consecutivas ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones porque muchos ya no pueden más y no les queda más remedio que abandonar.
Por ello, consideramos imprescindible:
- Activar de forma urgente la medida de cosecha en verde en 2026, como herramienta para equilibrar el mercado.
- Habilitar fondos económicos para iniciar cuanto antes el arranque voluntario de viñedo, facilitando la adaptación estructural del sector.
- Suspender de manera definitiva los acuerdos con terceros países (especialmente con Mercosur) mientras no cumplan con las mismas exigencias que deben cumplir nuestros agricultores y ganaderos.
Los acuerdos internacionales ponen en la picota la supervivencia del sector agrario porque nos obligan a agricultores y ganaderos a competir con las cartas marcadas ante las producciones venidas de terceros países.
Es decir, permiten la competencia desleal porque esos países operan bajo estándares sociales, sanitarios, medioambientales y laborales muy inferiores a los europeos.
Sin las mismas reglas, estamos abocados al fracaso. No solo el sector agrario sino toda la sociedad, porque Europa está permitiendo la entrada de alimentos producidos con fitosanitarios prohibidos desde hace décadas por ser nocivos para la salud y para el medio ambiente.
Por eso es fundamental recuperar el principio de “preferencia comunitaria” a la hora de legislar todo lo que se refiera a la alimentación en Europa, como sí se ha hecho en parte con el acuerdo recién suscrito con la India.
Por eso, los políticos que votaron SÍ al acuerdo de Mercosur, votaron SÍ a poner en peligro la seguridad alimentaria de toda la sociedad y a crear una cesta de la compra de ricos y otra de pobres, porque quien se lo pueda permitir optará por productos de aquí, de La Rioja, de España, de Europa, más caros pero seguros y quienes no, tendrá que llevarse a casa productos más baratos, pero de mucha peor calidad.
Por eso, reclamamos un cambio en las políticas comerciales europeas y nacionales, exigiendo reciprocidad real en normas de producción, controles sanitarios y estándares medioambientales.
- Una Política Agraria Común con presupuesto suficiente y menos burocracia.
La PAC sigue siendo un instrumento esencial para sostener la actividad agraria europea, por eso rechazamos la propuesta de la reforma de la próxima PAC presentada por la Comisión Europea.
Una propuesta que reduce el presupuesto entre un 20 y un 30% de ayudas directas destinadas a los agricultores y ganaderos, aumentando la carga burocrática y exigiendo más por menos. Pero no solo eso, sino que, además, la PAC desaparecería como política con entidad e instrumentos propios, formando parte de un cajón de sastre, donde tememos, el sector quede olvidado y relegado por la clase política europea.
Desde UAGR-COAG, UPA Rioja y ARAG-ASAJA consideramos que el campo riojano necesita y merece una Política Agraria Común justa, realista y adaptada a quienes trabajan cada día la tierra y sostienen la ganadería. La PAC no puede seguir diseñándose de espaldas al agricultor y al ganadero profesional, ni imponiendo exigencias crecientes mientras reduce progresivamente los recursos económicos que garantizan la viabilidad de las explotaciones.
La agricultura y la ganadería riojanas cumplen con algunos de los estándares productivos, sanitarios y medioambientales más exigentes del mundo. Sin embargo, los profesionales del campo nos enfrentamos a una rentabilidad negativa, a costes de producción disparados y a una burocracia que consume tiempo y recursos sin aportar soluciones reales. Exigir más mientras se aporta menos pone en riesgo el futuro del sector y acelera el abandono de explotaciones familiares, base del modelo agrario riojano.
El campo no es únicamente un sector económico: es territorio, cultura, sostenibilidad ambiental, seguridad alimentaria y cohesión social.
Para concluir, se propone que el presente documento sirva como base para la elaboración de una Declaración Institucional, con el objetivo de que sea presentada y, en su caso, aprobada por el conjunto de los grupos parlamentarios del Parlamento de La Rioja.


